La instalación de señaléticas para el pago autogestionado de estacionamientos en las cercanías de la Municipalidad de Santo Domingo plantea una pregunta fundamental: ¿qué ocurre con las personas que no utilizan smartphones, aplicaciones o medios de pago electrónicos?
Santo Domingo | 13 de octubre de 2026
Este martes, en distintos sectores cercanos a la Municipalidad de Santo Domingo, la aparición de nuevas señaléticas de cobro de estacionamientos comenzó a evidenciar un cambio en la manera de utilizar los espacios públicos de la comuna.
Los letreros anuncian un sistema de pago autogestionado mediante la plataforma SimplePark, con alternativas que incluyen una aplicación móvil, un sitio web y canales de contacto telefónico y WhatsApp.
A primera vista, la iniciativa representa un avance hacia la modernización de los servicios. Sin embargo, también abre una discusión que va mucho más allá del estacionamiento: ¿estamos considerando a todos nuestros vecinos cuando implementamos soluciones digitales?
La brecha digital también existe en Santo Domingo
No se trata de cuestionar la necesidad de ordenar los estacionamientos ni de rechazar los avances tecnológicos. La preocupación está en cómo se implementan estos cambios y, especialmente, en las personas que podrían encontrar dificultades para adaptarse.
¿Qué ocurre con una persona mayor que utiliza un teléfono tradicional? ¿Cómo paga alguien que no tiene acceso a internet móvil? ¿Qué alternativa existe para quienes prefieren utilizar dinero en efectivo o no disponen de medios electrónicos de pago?
Estas preguntas reflejan una realidad que muchas veces queda fuera de las decisiones sobre transformación digital: no todas las personas tienen las mismas herramientas, conocimientos ni oportunidades para utilizar la tecnología.
La fotografía registrada en el sector muestra que el sistema informa sobre 30 minutos gratuitos bajo determinadas condiciones, además de tarifas, horarios y canales de contacto. No obstante, la señalética no permite establecer claramente si existe una alternativa presencial o de pago en efectivo para quienes no pueden utilizar las plataformas digitales.
Digitalizar no significa obligar a todos a ser digitales
Desde la perspectiva de la transformación digital territorial, el desafío no consiste solamente en instalar aplicaciones, códigos QR o sistemas automatizados.
Como plantea Sergio Araya, director del Observatorio de Transformación Digital de la Universidad de Santiago de Chile, según los antecedentes compartidos con SantoNews, al implementar proyectos tecnológicos resulta fundamental considerar a las personas con menor experiencia digital y cómo estas soluciones entregan valor real a la ciudadanía.
Este enfoque invita a reflexionar sobre un principio esencial: la tecnología debe facilitar la vida cotidiana y no convertirse en una nueva barrera de acceso.
La innovación debe incorporar acompañamiento, información comprensible y mecanismos alternativos para que nadie quede fuera del proceso.
Las preguntas que necesitan respuestas
La implementación de este sistema también abre interrogantes de interés público que sería importante aclarar por parte de la Municipalidad de Santo Domingo y de la empresa operadora:
- ¿Cómo se desarrolló el proceso de licitación o contratación del servicio y cuáles fueron sus condiciones?
- ¿Existe alguna modalidad de pago en efectivo o atención presencial?
- ¿Qué asistencia recibirán las personas mayores o quienes no utilizan smartphones?
- ¿Qué sucede cuando una persona no logra realizar el pago por dificultades tecnológicas?
- ¿Cómo se informará sobre eventuales infracciones, cobros y procedimientos de regularización?
La señalética exhibe teléfonos de contacto, pero resulta relevante conocer si estos canales permiten efectivamente pagar sin internet o recibir asistencia durante el proceso.
Una experiencia que invita a aprender
Esta discusión recuerda otras experiencias de conectividad en sectores rurales, como El Convento, donde disponer de infraestructura tecnológica no necesariamente significa que todas las personas cuenten con los dispositivos o conocimientos para utilizarla.
La conectividad, la alfabetización digital y el acompañamiento ciudadano deben avanzar de manera conjunta.
Santo Domingo tiene la oportunidad de impulsar soluciones modernas que, además de mejorar los servicios, consideren la diversidad de sus habitantes.
Porque una comuna que innova no es solamente aquella que incorpora tecnología, sino aquella que consigue que sus vecinos y vecinas puedan beneficiarse de ella.
La verdadera innovación es la que incluye
El debate no debería centrarse en elegir entre tecnología y tradición, ni entre aplicaciones y dinero en efectivo.
El verdadero desafío está en construir sistemas donde ambas realidades puedan convivir.
La transformación digital territorial no consiste simplemente en instalar una aplicación. Consiste en lograr que todas las personas se sientan parte del progreso, independientemente de su edad, conectividad o conocimientos tecnológicos.
Y en Santo Domingo, esa conversación merece abrirse con información, participación y respuestas claras.
¿Qué opinas? ¿Has utilizado este nuevo sistema de estacionamientos? ¿Crees que deberían existir alternativas de pago para quienes no utilizan aplicaciones móviles?
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